Por una parte, el campo fotovoltaico es la parte que produce corriente eléctrica a partir de la luz del sol. Está compuesto por los módulos fotovoltaicos que producen corriente continua, estando estos situados en los seguidores solares para aumentar su rendimiento entre un 35% y un 45% con respecto a una instalación fija. Gracias a esto se permite una amortización más temprana de la central ya que los beneficios son mayores.
Por otra parte, el inversor recoge esa corriente continua que produce el campo fotovoltaico para transformarla en corriente alterna y adaptándola a los requisitos que exige la compañía eléctrica. El inversor tiene instaladas algunas de las medidas de protección que se exigen en las huertas solares para poder conectarlas a la red, instalándose el resto aparte. También dispone de un sistema de monitorización que permite saber cualquier anomalía producida en el huerto y, finalmente, también permite saber la producción de la huerta en diversos intervalos de tiempo.
Cada parcela de la huerta solar dispone de su propio cuadro de protecciones cumpliendo la normativa vigente y de contadores, tanto para medir la electricidad inyectada a red como para medir la electricidad consumida por la central. Ya que gracias a la tarifa que establece el R.D. 661/2007 para este tipo de instalaciones no tiene sentido consumir la electricidad producida, debido a la perdida de la diferencia entre la tarifa de consumidor y la vendida.
A continuación se presenta un esquema de las partes de la central: |